Cuando los perros rabiosos anunciaron la primavera

Que bonita la primavera. Maravillosos días los vividos estas últimas semanas.

No sólo son las fechas, las evidencias dan fe de la llegada de la primavera. Ya anticiparon que sería dura para los alérgicos, todos los condicionantes se dan cita estas semanas iniciales.

Como si de un buen guiso se tratase, la alergia se cocina a fuego lento y con mucho tiempo.  Tiempo de antelación, allá por el crudo invierno. Ese tiempo invernal, previo a la cuaresma que trajo el viento del lazo con las semillas amarillas. Las nubes, por su parte,  empeñadas en descargar todo lo habido y por haber, regando con odio y división. Así regaron tanto que nuestro “intrasvasable” rio, colmado de gula insolidaria, desbordó en la depresión del payés desconsolado buscando el paraguas gubernamental. Y la culpa de todo… total que más da un “tres per cent”.

El final de la cuaresma ya anticipaba Sodoma y, con el final de abril, llegó Gomorra. Todo un clásico del estornudo es la alergia a las gramíneas como también lo es nuestro amado gobierno. Cautivo de su vergüenza y desarmado de dignidad, el ejército de maricomplejines sigue empeñado en llenar sus listas con los prostitutos y prostitutas de la corrupción, ¡Ay, que diría Don Francisco! ¿esto es lo que nos enseño la Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa? Joder, si este era el sistema bueno, y no el de ahora, “cagüen to”. Quién no ha hablado de las maravillas de esa EGB, si lo han hecho fenómeno viral y…, ni por esas. Nuestros gobernantes educados en la EGB son ladrones y además tontos , eso sí, nos consideran sus iguales: tontos.

Siguiendo con nuestro purgatorio, moquero en mano, no hay alérgico que se precie cuyo cuerpo no reaccione ante el polen de los oliváceos. Que clase, la de estos penitentes. Esa rojez en los ojos sólo comparable a la rabia contenida que explota en lágrima y lloro. La misma lágrima y el mismo lloro de la indignación y el desconsuelo ante la injusticia de la justicia impartida por imperfectos de toga y soga. Y es que legislar en caliente no es bueno, por eso la mediocridad de la templanza da lugar a la frialdad de la sentencia.

Pero, por si no tenemos suficiente, llega la madre de todas las alergias. La alergia a nosotros mismos. Esa enfermedad autoinmune que nos mata en vida. De igual manera que mató el asesino. El mismo asesino al que algunos siguen empeñados en poner la otra sien. Abrazados en la ignominia, enseñando los dientes de perros rabiosos, orgullosos de la mancha de sangre de sus manos, arropados por la mediocridad morada y la vileza humana. Si señor, ahí los tenemos unidos todos alrededor de la hoguera compuesta por 10.181 víctimas y sus 853 muertos. Su limpieza aniquiladora, armada de autoritarismo, basada en la xenofobia de provincias, en el idealismo bárbaro, el odio por el odio,… todo se acaba hoy… ¿o no?

Para el año que viene yo, lo tengo claro, me vacuno.

MaeseSonoro

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