La razón. Razón de la sinrazón.

“…y de todos ningunos le parecían tan bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva: porque la claridad de su prosa, y aquellas intrincadas razones suyas, le parecían de perlas; y más cuando llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desafío, donde en muchas partes hallaba escrito: la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura, y también cuando leía: los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas se fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza. Con estas y semejantes razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por entenderlas” – Capítulo Primero, El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha – Miguel de Cervantes.

Y así seguimos desde el año 1600, dándole vueltas a la razón de la sinrazón. Inherente a esa condición humana que de la misma manera que nos hace como tal y como tal nos deshumaniza.
Ya hice referencia en una entrada anterior, nos están enfrentando.
Somos hermanos de sangre roja. De débil líquido rojo, que surca nuestra venas. De maleable materia gris, de pobre carne y de menos principios.
Hasta aquí nos han traído y nosotros llevarnos hemos dejado.
Triste me siento al pensar que alguien pueda suscribirse a esta cadena en pro de la Sodoma y Gomorra del asesinato. Injustificable cuestión amigo. Le das la razón a la sinrazón.
Estas derrotado y por ello, otros vinieron y te vencieron.
Como barco perdido te dejaste llevar por esa corriente fácil, cerraste los ojos y decidiste dejar de pensar. Tu mente maleable dejó que el alfarero del infierno moldease todo aquello que odiaste, todo lo despreciable y te convertiste en material fungible para uso y disfrute de aquellos que te dieron forma.
No te apoyo, no te odio,…
A mi mejor amigo R.

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